Para terminar el año, he programado dos artículos sobre las lecciones aprendidas de la pandemia. En el primero, hice hincapié en las lecciones relacionadas principalmente con los aspectos psicosociales. En éste, me centro más en los tecnoestructural e económico y que una lección importante que hay que aprender es que la interacción entre las personas tiene consecuencias económicas. La economía depende de la interacción social.
Del mismo modo, si no se entienden los aspectos psicosociales, es difícil comprender los aspectos tecnoestructurales. Para hablar de la pandemia y sus consecuencias, la gente tiende a ir directamente a los aspectos tecnoestructurales. Pero, ¿cuál es el trasfondo de todo esto? ¿Qué ha cambiado en el comportamiento humano que ha provocado esto? Es el resultado del comportamiento civilizatorio actual. Teniendo en cuenta estos antecedentes, quizá podamos abordar la parte tecnoestructural.
1. El enfoque de las acciones sanitarias
El mundo ha descubierto que el estado de salud es un requisito previo para afrontar y prevenir situaciones sanitarias a escala local e internacional. Los hábitos sanitarios seguirán su curso en 2021 y quizá se conviertan en parte de nuestro comportamiento. Al mismo tiempo, la pandemia ha puesto de manifiesto la fragilidad de los sistemas sanitarios de los países y ha enviado un mensaje claro a los gobiernos sobre la necesidad de realizar ajustes para ofrecer a la población una atención digna y eficaz.
2. Trabajo a distancia
Dada la necesidad de distanciamiento social, el efecto "home office" se maximizó, lo que garantizó una interrupción más suave de la actividad económica. La migración era casi instantánea, lo que garantizaba la continuidad del flujo de actividad.
3. Apertura a la renegociación
En materia de crédito, se comprendió que era mucho mejor renegociar que romper la relación, lo que tendría consecuencias para la tecnoestructura. El flujo financiero podía retrasarse, pero el flujo económico se mantenía. La gente siguió actuando, renegoció para ganar tiempo. Y la actuación del sector privado, tanto en términos de crédito como de cobro, fue decisiva. Además, se adoptó una política de renegociación con una evaluación mucho más precisa que en situaciones pasadas, en las que la incertidumbre inhibía el crédito. En Brasil, el Cadastro Positivo (Registro Positivo) fue fundamental en este proceso, para que las evaluaciones del momento fueran ponderadas teniendo en cuenta el historial de informaciones. De este modo, el proceso de crédito seguía fluyendo. En este proceso, la capacidad de información y análisis también aumentó considerablemente, lo que ayudó a evaluar la previsibilidad del impacto del fenómeno en la capacidad de reembolso de los préstamos contraídos.
4. Acción gubernamental
Ante el riesgo de ruptura del flujo económico y el riesgo para el bienestar social, los gobiernos han actuado con gran contundencia para poner en marcha programas que mitiguen los efectos de la pandemia, a diferencia de lo que se ha visto en otras ocasiones. En todo el mundo ha habido consenso en que el Estado debe proporcionar mecanismos que garanticen un flujo mínimo de ingresos, tanto para los particulares como para las empresas.
Dado que esta fuente de ingresos se veía afectada por el comportamiento de los consumidores, se pusieron en marcha una serie de instrumentos:
- Ayudas sociales para garantizar los ingresos familiares y estimular el consumo.
- Iniciativa del Gobierno para aplazar el pago de impuestos. Como algunos particulares y empresas tenían problemas de ingresos, el Estado decidió aplazar los pagos para no poner en peligro a las personas con déficit de ingresos.
- Créditos subvencionados para microempresas y pequeñas y medianas empresas. Se trataba de créditos directos e indirectos para contribuir al mantenimiento del empleo y garantizar una fuente de ingresos que estimulara la economía a través del consumo. Como resultado, el gobierno también recaudaba los impuestos asociados.
Estas medidas se tomaron en cada país teniendo en cuenta su espacio fiscal. Algunas fueron conservadoras, otras más agresivas. Brasil fue uno de los más agresivos, elevando el déficit público de 75% a cerca de 100%. El gobierno también adoptó la flexibilización cuantitativa, una política monetaria que aumenta la oferta de dinero en una economía. Al proporcionar más liquidez a los agentes financieros y reducir los requisitos de depósito obligatorio, animó a los agentes de crédito privados a aumentar la disponibilidad de recursos crediticios. Los bancos centrales también redujeron los tipos interbancarios, proporcionando tipos de interés más bajos, incentivando los mercados de valores y suavizando el servicio de la deuda fiscal.
5. Repensar la globalización
La falta de un flujo transparente de información y de una coordinación central de las acciones para hacer frente a la pandemia, que se ha producido en muchos países, ha provocado incertidumbre respecto a una serie de directrices socioeconómicas, como la globalización. Los países se dieron cuenta de que tenían que dejar de depender únicamente de la producción extranjera y de que cada país necesitaba contar con capacidad local, especialmente en actividades clave. Al mismo tiempo, se produjo una crisis en las organizaciones mundiales, porque carecían de la eficacia y la preparación necesarias para hacer frente a la situación creada por la pandemia.
La apuesta por China como proveedor ha sacudido el proceso de globalización. Se ha tomado conciencia de que es necesario evitar situar los servicios esenciales en un país o región de riesgo o en un único lugar. Un país con un gran problema sanitario es un riesgo, y los países se replantean su estrategia de diversificación. Hay países que están pensando en dividir la producción entre China y otros lugares, y países que quieren asumir parte de la producción localmente y el resto en otra región, entre otras alternativas. Japón, por ejemplo, está trasladando parte de su producción en China a otros lugares e incluso dentro de su territorio.
La pandemia ha demostrado que los servicios esenciales necesitan seguridad, calidad y garantía de suministro, y que la estrategia de optimización de costes pone en riesgo la necesidad de suministrar el producto o servicio.
6. Los resultados de cada actividad
Muchas empresas también buscan salidas a la cuestión de la optimización de costes en posible detrimento de la necesidad de ofrecer productos y servicios con seguridad, calidad y garantía de entrega.
Algunos sectores se han reinventado, como el del entretenimiento, que ha migrado al streaming, mientras que la alimentación y el comercio minorista han aprovechado la entrega a domicilio. Otro avance se ha producido en la medicina, que ha mejorado, ha adoptado la versión a distancia y se ha asegurado de satisfacer las necesidades con seguridad.
7. El perfil del repunte
Ya se está debatiendo intensamente el modelado de la recuperación. Está claro que cada segmento tendrá una velocidad y un formato diferentes, dados el comportamiento y las medidas de afrontamiento de las personas. Muchas empresas que se han digitalizado han acabado beneficiando a sectores, especialmente a los que han atendido necesidades psicosociales, ya sea en comunicación o tecnología.
8. La conciencia de la humanidad sobre la naturaleza.
La pandemia también ha alertado a la civilización sobre lo que se conoce como ESG (Environmental, Social and Governance). La crisis sanitaria y las razones que la explican han acentuado la propuesta de ESG en el sentido de una mayor inversión en medio ambiente y sostenibilidad, un mayor cuidado de la gobernanza y la acción social. Muchas empresas empezaron a adoptar estos conceptos con más firmeza para preservar su base ahora, pero con la vista puesta en el futuro.
9. La tecnología y su papel innovador
La tecnología ha sido un gran instrumento de innovación durante la pandemia.
Las plataformas de pago instantáneo han acelerado su implantación, y la alfabetización tecnológica se ha acelerado debido a la necesidad de interacciones a distancia. En Brasil, esta concienciación también es evidente. PIX, por ejemplo, fue la iniciativa adecuada para acelerar la digitalización de los servicios y beneficiará al consumo y al crédito, incluida la inversión.
La Inteligencia Artificial ha hecho su aporte optimizando procesos y simulaciones en el desarrollo de vacunas que normalmente tienen un ciclo de alrededor de 10 años, pero que ya están siendo evaluadas en apenas nueve meses. Al mismo tiempo, otra lección que la pandemia ha dejado a la sociedad es la necesidad de verificar la información y protegerse de los ciberataques, especialmente en relación con sus activos, debido a la acelerada digitalización de las actividades.
10. La certeza de la incertidumbre
Aún es pronto para evaluar todas las consecuencias y, sobre todo, todos los cambios que una crisis de estas proporciones deja como legado. Pero es seguro que tendremos incertidumbres en el horizonte, y que las incertidumbres deben afrontarse mediante una comunicación rápida y transparente y acciones coordinadas a diversos niveles, en la ciudad, el país y el mundo.
Pero, como se desprende de los cambios relatados en estos dos últimos artículos del año, el mundo y la humanidad serán diferentes. Esperemos que las lecciones de la pandemia sean un legado positivo. Sería un buen comienzo para 2021.
Felices fiestas a todos, y que 2021 sea un año en el que reanudemos nuestras actividades en términos sociales plenos.
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Por: Elias Sfeir Presidente de ANBC & Miembro del Consejo Climático de la Ciudad de São Paulo & Concejal Certificado

